El efímero mundo de los olores. No sé si en realidad es efímero, mas bien es delicado.
El delicado mundo de los aromas, queda mucho mejor.
Poca gente se detiene a contemplar la hermosura de una pintura, o la belleza de una pieza musical. Y es menor la gente que se detiene a apreciar un aroma.
Me encantaría tener la capacidad olfativa de Jean-Baptiste Grenouille (personaje de "El Perfume", de Patrick Süskind) para poder analizar al extremo los aromas que me rodean, pero me tengo que complacer con la mera capacidad humana para distinguir olores.
Me fascina un buen perfume, pero me encanta aún mas el olor personal de la gente. Cada perfume reacciona según a la persona que toca, pero es la escencia de la persona lo que me gusta buscar.
Mas todavía el de las mujeres.
Y mas aun todavía el de su sexo.
Tengo en la cabeza hace un tiempo un olor tan familiar para mi. El de una muchachita, bonita por demás, con los pies en la tierra y la cabeza en las nubes, tan frágil como una rosa, y tan brava como sus espinas.
No me la puedo sacar de la cabeza, ni me interesa hacerlo. Pero me encantaria apoderarme una vez mas de su olor, de su ser, de su escencia. Yacer a su lado, sobre ella y tambien dentro de ella tantas veces como la luna me lo permita.
Me encantaría que estuvieses acá, y no detrás del monitor leyéndome.
"Y una vez en su interior, el perfume iba directamente al corazón y allí decidía de modo categórico entre inclinación y desprecio, aversión y atracción, amor y odio. Quien dominaba los olores, dominaba el corazón de los hombres." (Patrick Süskind, El Perfume - Historia de un asesino)
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